
Cuando inicie mi participación en la política universitaria me encontraba esperanzado de que el clima académico que cubre la universidad se trasladaría al ámbito político y elevaría el nivel de la discusión nacional. El paso de los días me despertó de mi ilusión, la política universitaria se encuentra viciada por la política nacional. El interés de elevar la discusión y eliminar los altos niveles de pragmatismo que guían las organizaciones actuales es mera ilusión.
La política universitaria es el recorrido político de un mes para conseguir “votos para una noche”. Los Equipos centrales solo se acuerdan de los grupos locales cuando necesitan de sus votos para obtener cargos en las elecciones. Para sorpresa de los líderes de estos equipos, los grupos locales no se encuentran identificados ideológicamente con su propuesta y regularmente prefieren tomar su propio camino.
Este comportamiento no debería sorprenderlos. El compromiso de una institución con su gente se establece y el de las personas con una propuesta se crea. La primera es condición sine qua non para que pueda darse la segunda. Las organizaciones que no establecen el trabajo de gestión no pueden exigirle a los grupos locales un compromiso serio con su propuesta. No pueden, sencillamente, porque el compromiso de las personas con la propuesta debe crearse, no puede establecerse.
El compromiso es un lazo que otorga correspondencia entre lo que una organización dice de si y lo que las personas sienten de ella. No podemos exigir lazos fuertes de compromiso con una propuesta cuando la organización no demuestra lazos fuertes con sus grupos aliados. La organización solo puede conseguir este apoyo desplegando recursos materiales y humanos durante todo el periodo de gestión y fortaleciéndolo en el proceso electoral.
Por ello, el Equipo Alianza 7 diseño la propuesta Soporte al Desarrollo. Un programa de gestión que establece lazos de colaboración entre los distintos grupos locales e independientes de las facultades de la universidad. Otorga herramientas centrales de gestión para informar, organizar y accionar a su equipo. El objetivo es conectar cada grupo local de Escuela a Facultad por toda la Universidad. Es como elaborar una gran telaraña que conecta una Escuela con otra. Además posee la misma función de una telaraña, facilitar el trabajo de comunicación entre diversos puntos, estableciendo entre ella misma mecanismos de colaboración que no dependen exclusivamente del Equipo Central (La Araña). Esta propuesta mantendrá el trabajo constante durante un año a cualquier nivel de la organización; estableciendo el compromiso del Equipo con los grupos locales e independientes y creando el compromiso de estos con la propuesta de la organización.
